Colines en el King Ranch

Colines en el King Ranch

El colín de Virginia se parece en tamaño a la codorniz y en comportamiento a la perdiz. Es una especie originaria de Norteamérica, donde precisamente los ha cazado el autor del reportaje en uno de los ranchos más legendarios de Estados Unidos que se distingue…

Autor: Lucas Urquijo

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La caza de esta exótica gallinácea en uno de los ranchos más grandes y legendarios de América

El colín de Virginia se parece en tamaño a la codorniz y en comportamiento a la perdiz. Es una especie originaria de Norteamérica, donde precisamente los ha cazado el autor del reportaje en uno de los ranchos más legendarios de Estados Unidos que se distingue, entre otras muchas cosas, por su modélica gestión cinegética.

A diferencia de hace 25 años, que me tocó ir a trabajar con los vaqueros durante los calurosos meses de julio y agosto, este viaje se presentaba más placentero. Se trataba de una invitación por parte de la familia propietaria a cazar colines junto con mi mujer, mis padres, un hermano y unos amigos.

La caza del colín es muy parecida a la de nuestras codornices, aunque ambas aves difieren en sus costumbres. Se caza en mano con pointer, nunca sueltan más de un pointer a la vez y las muestras son infalibles. Es curioso ver cómo a veces los perros van provistos de unos pequeños botines por el peligro que entraña la picadura de la serpiente cascabel, abundante en la zona.

Se empieza a cazar en torno a las 9 de la mañana. En nuestro caso organizábamos equipos de tres cazadores y nos íbamos turnando sucesivamente para aproximarnos a las magníficas muestras. De esta manera la caza se hace muy agradable y distendida.

El calibre utilizado es el 28 que, junto con el pequeño tamaño de la pieza, hacen que el tiro sea deportivo y retador. El bando suele oscilar entre 8 y 12 pájaros y se intenta no matar más de 3 por bando. De esta manera, al ser un ave muy sedentaria, se asegura la reposición para el año siguiente no ejerciendo demasiada presión.

Cuando los pájaros se tiran de cola, su vuelo recuerda enteramente al de la codorniz; sin embargo, cuando cogen altura y ofrecen mayor variedad de ángulos se acaban pareciendo más a nuestra patirroja.

A mediodía parábamos unas dos horas para comer en unos campamentos idílicos situados cerca de pequeñas charcas donde constantemente nos sobrevolaban gran variedad de acuáticas y de rapaces. No faltaba la buena carne, el arroz con frijoles y las buenas ensaladas, todo ello aderezado con mucho chile.

El total de la percha del día para cada cazador suele rondar los 15 ó 20 colines, con la suerte añadida de disfrutar mucho a lo largo de toda la jornada viendo a los perros trabajar. Dado la altura del pasto y la espesa vegetación, el cobro lo realizan unos labradores muy bien adiestrados que siempre esperan pacientemente a que el cazador haya terminado de tirar para ir a cobrar la pieza abatida.

Por la tarde hay opción de seguir cazando colines o coger el rifle e intentar algún rececho al cola blanca o al pecarí. La jornada finalizaba prácticamente de noche cuando el frío del desierto se dejaba sentir .

Gracias a la generosidad de John y Claire Alexander, todo el grupo hemos podido disfrutar de unos inolvidables días de caza, pero más importante aún ha sido la convivencia entre amigos y el haber tenido la oportunidad de saborear la vida en el más auténtico y legendario de los ranchos de Estados Unidos.

Acerca del colín de Virginia.

El colín de Virginia (Colinus virginiaus) es una gallinácea de la familia de los Faisánidos originario de Estado Unidos. Existen seis subespecies en  Norteamérica que difieren entre sí casi exclusivamente por el mayor peso y un colorido más intenso. Se le conoce con el nombre de Bobwhite Quail dado que la llamada de celo es muy característico y suena con un “abobguaif”.

Las plumas de la pechuga y vientre son claras con manchas oscuras en forma de V. El colorido de la garganta y la cabeza son los distintivos del sexo, siendo en el macho la garganta blanca limitada inferiormente por un collar oscuro/negro que continúa por debajo del ojo hasta el pico; en las hembras el collar es más crema. La cola es pequeña de color gris azulado y las patas son grises con cuatro dedos y uñas fuertes y curvas.

El colín de Virginia es sedentario, realizando solamente pequeños desplazamientos buscando zonas más aptas para la vida. Se alimenta de semillas, tallos y brotes de distintas hierbas y granos de cereal. Gusta de sitios abiertos, zonas de pastos y siembras pero necesita bosquetes o pequeñas masas arbóreas y matorral donde refugiarse.

El nido lo construyen entre el macho y la hembra en el suelo buscando siempre la protección de setos, linderos, arbustos y pastizal. La puesta suele ser de entre 10 a 18 huevos y en caso de destrucción del nido puede haber una segunda puesta.

Con respecto a las alimañas, los peores depredadores son los de nido, como las mofetas, mapaches, coyotes, cerdos salvajes e incluso los pavos. Los pollos en sus primeras 3 ó 4 semanas de vida son insectívoros principalmente, a las 15 semanas están totalmente emplumados y con el tamaño y colores definitivos, solamente una mancha oscura en el extremo de las plumas cobertoras es lo que los diferencia de los adultos de más de un año.

La vida de blando es como la de cualquier otra gallinácea: al alba comida y aguada, con el sol del mediodía sesteo y aseo, y por la tarde nueva visita a los comedores y búsqueda de refugio y lugar seguro para pasar la noche. El instinto de defensa hace que el bando durante la noche forme un apretado círculo con las colas hacia el interior y cabezas hacia fuera. De esta manera la huida es rápida y en todas las direcciones.

La distribución en el continente americano ha estado siempre muy ligado a los tipos de cultivo y procedimientos de recolección. Inicialmente se encontraba en toda la costa atlántica, golfo de Méjico y praderas del Missisipi, especialmente en los claros de bosque realizados por los indios y rehuyendo de zonas cerradas de bosque. Con la llegada de emigrantes europeos y la deforestación para cultivos y praderas el colín colonizó nuevas zonas. Con la intensificación de la agricultura del siglo XX, se reduce notablemente su área de distribución. Hoy en día está presente en prácticamente toda la costa este, el sudeste y la zona central con limitaciones hacia el norte.

Uno de los ranchos más legendarios de Estados Unidos

La historia de King Ranch se remonta al siglo XIX cuando el capitán King se dedicaba, con un socio a subir con barcos d vapor por el Río Grande y el Río Nueces el avituallamiento de las tropas norteamericanas en la Guerra con Méjico. Veinte años más tarde, en la Guerra de Secesión Americana, comerciaría con algodón entre los del norte y los surreños. Los beneficios iban siempre encaminados a comprar tierras en el valle del Río Grande. El capitán King y sus descendientes han llegado a juntar 865.000 acres (349.460 hectáreas) que, divididos en 4 cuarteles, conforman el rancho en la actualidad.

Es en el King Ranch donde se crea la raza de ganado vacuo Santa Gentrudis, resultado del cruce de cebú, raza importada de la India, con la raza británica shorthorn. De esta manera se intentaba combinar la rusticidad y resistencia del cebú con el alto rendimiento y calidad de carne producida por el shorthorn.

A mediados del siglo XX, Robert Kleberg, nieto del fundador, se erige como líder de la familia expandiendo la raza por todo el mundo y adquiriendo propiedades de distintos países. Una de las propiedades adquiridas fue en España, en el Andévalo onubense, concretamente la finc Los Millares, posteriormente vendido y que también es conocida en la zona como Rancho King.

El rancho está situado al sur del estado de Tjas, abriéndose paso hacia el este sobre el golfo de Méjico. La ciudad más importante de la zona es Corpues Christi, que se encuentra a unas 20 millas al norte. La pluviometría anual no supera las 25 pulgadas (635mm.), siendo el terreno muy llano, el suelo arenoso y la vegetación semidesértica. Abunda el matorral, en especial arbustos espinosas de la familia de las acacias y el mesquite (Prosopis glandulosa), una leguminosa con una vaina que contiene mucho alimento para el ganado vacuno y la caza y muy apreciada en la época de granes sequías cuando escasea el pasto.

En cuanto al arbolado, en algunas zonas nos encontramos con el llamado encino (Quercus virginianus), familia de nuestra encina como su nombre indica. Parte de los terrenos abiertos están dedicados a la agricultura, fundamentalmente al cultivo del algodón, y algún tipo de cereal.

En los últimos veinte años se ha ido reduciendo la cabaña ganadera pasando de 80.000 a 24.000 cabezas de ganado vacuno y potenciando la caza mayor y menor.

La cabaña esquina se compone de unos 800 caballos raza cuarto de milla utilizados por los “kineños” –como llaman a los vaqueros que llevan varias generaciones trabajando en el rancho- en sus quehaceres diarios.

Se puede cazar el colín de virginia en mano, tórtolas y palomas al paso, acuáticas en puesto y el pavo salvaje que allí denominan guajalote. Como piezas de caza mayor abunda el venado de cola blanca, el pecarí de collar y el antílope nilgo o toro azul de la India, de donde fue importado. La propiedad, a través de biólogos, realiza censos anuales y colabora estrechamente con las autoridades locales estableciendo las cuotas anuales para las distintas especies.

Los dueños se han ocupado muy especialmente que las tradiciones y buenas prácticas cinegéticas se mantuvieran a través del tiempo. La caza es natural y auténtica, está siendo muy demandada y supone unos importantes ingresos para el rancho. El King Ranch es un claro ejemplo de cómo la caza, gestionada de una manera racional y adecuada, contribuye a la conservación del medio.

Artículo obtenido de www.trofeocaza.com

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